Guardiola, el estratega
.jpg)
Ayer Pep Guardiola dio una nueva lección de su soberbio manejo de los tiempos. Su enfrentamiento final con Solbakken es el enésimo ejemplo de un técnico que carga sobre sí mismo las presiones, liberando a sus jugadores de las miradas tras un mal partido y un resultado no tan satisfactorio como se esperaba.
En la visita a Copenhague el Barça deseaba ganar. Una victoria, máxime tras el empate entre rusos y griegos, suponía asegurar el pase a octavos de final (que está a un paso) y prácticamente como líder de grupo. Tras la exhibición ante el Sevilla, en el que el equipo demostró una mejora sustancial, ganar en el campo del campeón danés parecía 'pecata minuta'. No se hizo, sin embargo, un buen partido; aunque perfectamente se pudo ganar porque el Barça estrelló dos balones en la madera (por uno de los daneses) y Valdés no estuvo afortunado en el tanto del empate.
En resumen, que las sensaciones, el juego y el resultado no fueron los mejores. Una situación idónea para que, desde los medios de comunicación y las aficiones se intente poner en duda la evidente línea ascendente (un grano no hace molino) del Barça en las últimas semanas. Un resultado que podía fijar muchas miradas, aumentar en exceso la presión sobre los futbolistas a un mes del duelo ante el Real Madrid.
Pep Guardiola, gran estratega, aprovechó la coyuntura para, una vez más, cargar con todas las críticas, liberando a sus jugadores. Además, lo ha hecho para defender a José Manuel Pinto, su portero suplente, de las declaraciones de Solbakken. Una muestra más de que Pep muere por sus jugadores y estos por él. Darían su vida por su técnico; incluso Sergio Busquets terció en la trifulca para dar un empujón al entrenador danés y defender así a su entrenador.
Táctica perfecta. Hoy se hablará más del encontronazo entre entrenadores que del mal partido jugado por sus hombres. La plantilla podrá, por tanto, preparar con relativa tranquilidad la visita a Getafe.
P.D: Sí, sé que este artículo rechina por varios puntos, pero, si donde pone Pep Guardiola pondría Jose Mourinho, ¿no estaría todo el mundo alabando la enésima genialidad del técnico portugués? Quizás en ocasiones debemos ampliar nuestra miras.
Gamón1984-Barcelonismo en sangre
Foto: elmundodeportivo.com

