La economía blaugrana: Rosell esconde la verdad
Comentaba el miércoles Gamón, compañero de este blog, que la mochila de Laporta, refiriéndose a la deuda del FC Barcelona, había aumentado considerablemente en las últimas temporadas. De hecho, su artículo se basaba en la auditoría de Javier Faus que situaba la deuda blaugrana en 552 millones de euros. Asimismo el artículo alababa la gestión deportiva del expresidente del Barça, Joan Laporta.
Pues bien, pasados unos días y pudiendo analizar todos los datos que tenemos (y después de escuchar las declaraciones de Laporta al respecto), creo poder afirmar que en la auditoría de la nueva junta tan solo se han valorado los pagos, pasando por alto las ganancias. Me explico.
Un club de futbol genera gastos y ganancias. Por ejemplo, para afrontar un fichaje el club puede pedir un crédito de 50 millones de euros que pagará en cinco años, pero que a su vez generará beneficios de 40 millones de euros en publicidad y venta de camisetas (por poner dos ejemplos). Por lo tanto, ese fichaje generará una pérdida de 10 millones de euros sin contar los posibles títulos que se consigan y los consecuentes ingresos. ¿Pero qué pasaría si al hacer una auditoría solo contásemos lo que ya existe, es decir, esos 50 millones de euros a pagar en cinco años y no tuviésemos en cuenta los futuros beneficios? Pues que evidentemente la caja del club estaría en -50 millones. ¿Pero es eso hacer un balance real? Evidentemente no.
La junta de Rosell está jugando con los números. Mientras sí cuenta los futuros gastos no estima las ganancias que esos mismos gastos generarán. Cuenta las pérdidas pero no los beneficios, saliendo así un balance negativo. Con ello no quiero decir que al señor Laporta no se le haya ido la mano. Es evidente que los sueldos que él al principio consideró demasiado altos, ahora son solo migajas de los actuales, pero también es obvio que el éxito deportivo se paga a corto plazo pero se saca partido a largo.
Es injusto decir que el Barça está en una situación precaria económicamente para justo después argumentar que la recuperación será posible gracias a los ingresos que la nueva junta conseguirá. ¿Acaso David Villa no venderá su imagen y su camiseta? ¿No serán eso beneficios? ¿Pues por qué no lo contamos desde ya en una estimación económica real?
La cuestión es saber si Rosell se proclamará el salvador del Barça de aquí a unas temporadas cuando mágicamente haya transformado la deuda del club en superávit, o lo hará desde ya emulando a su homónimo Florentino Pérez. Lo que está claro es que la junta actual está dolida con la anterior y pretende pasarle factura desde su posición. Espero que tanto desgaste inútil no destruya lo conseguido hasta ahora. Sería una pena autodestruirnos otra vez…
Jordi - El deporte sin secretos
Pues bien, pasados unos días y pudiendo analizar todos los datos que tenemos (y después de escuchar las declaraciones de Laporta al respecto), creo poder afirmar que en la auditoría de la nueva junta tan solo se han valorado los pagos, pasando por alto las ganancias. Me explico.
Un club de futbol genera gastos y ganancias. Por ejemplo, para afrontar un fichaje el club puede pedir un crédito de 50 millones de euros que pagará en cinco años, pero que a su vez generará beneficios de 40 millones de euros en publicidad y venta de camisetas (por poner dos ejemplos). Por lo tanto, ese fichaje generará una pérdida de 10 millones de euros sin contar los posibles títulos que se consigan y los consecuentes ingresos. ¿Pero qué pasaría si al hacer una auditoría solo contásemos lo que ya existe, es decir, esos 50 millones de euros a pagar en cinco años y no tuviésemos en cuenta los futuros beneficios? Pues que evidentemente la caja del club estaría en -50 millones. ¿Pero es eso hacer un balance real? Evidentemente no.
La junta de Rosell está jugando con los números. Mientras sí cuenta los futuros gastos no estima las ganancias que esos mismos gastos generarán. Cuenta las pérdidas pero no los beneficios, saliendo así un balance negativo. Con ello no quiero decir que al señor Laporta no se le haya ido la mano. Es evidente que los sueldos que él al principio consideró demasiado altos, ahora son solo migajas de los actuales, pero también es obvio que el éxito deportivo se paga a corto plazo pero se saca partido a largo.
Es injusto decir que el Barça está en una situación precaria económicamente para justo después argumentar que la recuperación será posible gracias a los ingresos que la nueva junta conseguirá. ¿Acaso David Villa no venderá su imagen y su camiseta? ¿No serán eso beneficios? ¿Pues por qué no lo contamos desde ya en una estimación económica real?
La cuestión es saber si Rosell se proclamará el salvador del Barça de aquí a unas temporadas cuando mágicamente haya transformado la deuda del club en superávit, o lo hará desde ya emulando a su homónimo Florentino Pérez. Lo que está claro es que la junta actual está dolida con la anterior y pretende pasarle factura desde su posición. Espero que tanto desgaste inútil no destruya lo conseguido hasta ahora. Sería una pena autodestruirnos otra vez…
Jordi - El deporte sin secretos
