La polémica (falsa en su concepción e indigna en su desarrollo) sobre una decisión arbitral que afecta al Barça, en este caso, la no invalidación de un gol por un supuesto fuera de juego ha abierto una nueva caja de Pandora de teorías conspiratorias y debates sobre las hipotéticas ayudas arbitrales al equipo blaugrana... y es una pena que se pierda el tiempo en tales estúpidas disquisiciones, porque se podría haber aprovechado la ocasión para debatir la utilidad de la regla del fuera de juego. Una nueva definición de la misma, o, al menos, que se permitiera de una vez por todas el uso de la tecnología para dirimir jugadas dudosas, haría posible que desaparecieran de una vez todas las discusiones y polémicas...
La cuestión es que lo que aquí se discute es la posición del delantero culé Pedro, que puede estar en posición ilegal o no... por un puñado de centímetros. O sea, que si el árbitro acertó, tomó la decisión correcta en cuestión de segundos, desde una situación en el campo con mala visión... y tuvo suerte, porque el tinerfeño estaría en posición correcta por poco. Y si se equivocó, el error sería también por escasos centímetros. Por un puñadito de centímetros. ¿Merece la pena cortar una jugada atacante cuando tienes dudas, cuando el fuera de juego es cosa de una pequeñísima distancia?
Aquí los defensores de la legalidad dirán, y posiblemente con razón, que si el jugador estaba en fuera de juego por centímetros, la ley es la ley y hay que aplicarla. Pero, ¿y si no lo estaba? ¿Y si el árbitro, en su celo por aplicar el reglamento, se equivoca? Entonces habría cortado una jugada perfectamente legal...
Aunque no lo parezca, la regla del fuera de juego tiene en su origen una función claramente ofensiva. Al prohibir que un jugador esté permanentemente por delante de la defensa rival, se evita que los equipos planteen tácticas defensivas cerradas, en las cuales tendría que haber siempre un jugador o más pendientes de controlar a rivales cercanos al área propia... Al existir esta regla, un equipo, cuando juega la pelota, puede ocuparse de montar la jugada sin preocuparse de defender al mismo tiempo a contrincantes adelantados...
Pero héte aquí que la aplicación estricta de esta regla la mayoría de las veces va en contra del espíritu de la misma, al cortar situaciones ofensivas por cuestión de unos miserables centímetros... eso por no hablar de las veces que se cometen errores, en un sentido u otro, ya sea señalando la infracción cuando no la hay o no haciéndolo cuando existe. La regla se convierte de repente en castigo de las jugadas ofensivas rápidas y deviene pasto de polémicas la mayoría de las veces injustas.
Son muchos los que hace tiempo que abogan por la incorporación de la tecnología al arbitraje, y es posible que sea una solución. Esto choca con las intenciones de los dirigentes futbolísticos, que saben que el fúbol no es un deporte que permita tantas pausas como otros donde sí se aplican esas tecnologías, y en aras de una vitalidad mediática, se niegan una y otra vez a aceptarlas. Parar el juego para dirimir las jugadas dudosas mediante grabación en vídeo o consulta a un árbitro que estuviera viendo el partido en un monitor de televisión es anatema para los capitostes del balompié...
Hay aficionados más radicales que abogan por la desaparición de la regla del fuera de juego, algo que, como he explicado por ahí arriba, iría en detrimento de un fútbol más ofensivo, aunque, evidentemente, haría desaparecer gran parte de los problemas reglamentarios en un partido. Sin embargo, uno preferiría una solución intermedia, basada en una relajación de la regla.
Si admitimos, y esto es fácil hacerlo, que en los fuera de juego "por un puñado de centímetros" no hay voluntariedad en el jugador infractor de sacar provecho de su situación, si no que más bien está jugando al límite de lo que le deja el reglamento... ¿por qué no limitar la señalización de fuera de juego a las posiciones claras, aquellas en las que claramente el infractor puede tener la intención de beneficiarse de su posición ilegal? Si la posición de fuera de juego desaparece cuando atacante y último defensor están "en línea"... ¿por qué no pasar esa línea pongamos un metro más adelante, por ejemplo?
Reconozco que esto sería dificil de poner en un reglamento (¿se podría redactar que el fuera de juego se da cuando el atacante está completamente por delante del último defensa, o a partir de un cuerpo de distancia, por ejemplo?), y que posiblemente lo que estaríamos haciendo es pasar las situaciones difíciles un metro más hacia adelante (el jugador que estuviera en fuera de juego por un metro y tres centímetros lo seguiría estando por "un puñado de centímetros)... pero también es verdad que desaparecerían las dudas del árbitro (y las polémicas) cuando dos jugadores están a la par más o menos y se beneficiaría un poco más el juego de ataque.
No sé, puede que mi "solución" sea muy patatera e irrealizable, y me gustaría que hubiera cierto debate al respecto, saber qué piensan ustedes... Porque entretanto, jugadas como la de Pedro el pasado sábado, y tantas otras, seguirán siendo objeto de discusión y dudas, y, lo que es peor, pasto de forofos y fanáticos.
Adeu i bona sort.
TANT SE VAL D´ON VENIM